Por su duración, puedes defender que se trata del peor contrato de toda la NBA. Hay otros que son muy malos, como lo que los Knicks están pagando a Julius Randle o el de Ben Simmons, pero esos jugadores tienen valor deportivo, todavía pueden ser productivos. Otros como Davis Bertans están sobrepagados porque estuvieron en el momento adecuado y en el sitio ideal cuando los firmaron. Pero con Robinson tienes un contrato que es grande, largo y malo. Las tres cosas. Los Heat lo tienen firmado hasta 2026, y no sabes en qué te va a poder ayudar hasta entonces. No está tirando bien y sabemo que es incapaz de defender. Así que, ¿qué te aporta?”.

Ese párrafo es la opinión de un ejecutivo de una franquicia de la Conferencia Este. Lo recoge un artículo de Sean Deveney en Heavy.com y se refiere a Duncan Robinson, escolta de Miami. Un equipo que no está en una buena dinámica, al menos en las expectativas máximas que tiene después de jugar las Finales de 2020 y de quedarse la pasada temporada a un paso de volver a la lucha por el anillo: cayó en el séptimo partido de la final del Este, en su pista y contra Boston Celtics.

Los Heat no han podido hacer en los últimos tiempos grandes movimientos en el mercado, algo que siempre buscan con Pat Riley como gran ideólogo. Y tienen su margen salarial copado para el futuro próximo con el contrato de un jugador franquicia como Jimmy Butler (firmó una extensión de cuatro años y 184 millones en 2021) y las apuestas por elevar a la categoría de referentes del equipo a Bam Adebayo (cinco años y un máximo de 195 millones) y Tyler Herro (4×130). A eso hay que sumar los altísimos salarios de Kyle Lowry (3×85) y el citado de Robinson, que acordó en agosto de 2021 una extensión de cinco años y 90 millones de dólares, la más alta para un jugador que no había sido drafteado, un récord que le quitó a Fred VanVleet, al que habían dado un año antes los Raptors un montante total de 85 millones (por cuatro años, en su caso).

El problema es que Duncan Robinson se ganó ese enorme salario (esta temporada, casi 17 millones de dólares) por ser un tirador de tres letal que abría la pista y facilitaba los movimientos en ataque, con más espacios, de Jimmy Butler y compañía. En dos temporadas, la segunda y la tercera en la NBA (2019-21) promedió un 44 y un 40% en triples. Pero después, esos números han caído en picado y en este curso está en un pobre 30%, un número ridículo para un teórico especialista que tiene tantos problemas para defender que su puesto en pista en playoffs es arriesgado incluso cuando anota los triples. Robinson tiene 28 años y contratazo hasta 2026 (player option para él en la última temporada). Así que puede acabar siendo un problema a medio largo y plazo realmente serio para las cuentas de su equipo.

El camino de Robinson a la NBA fue improbable. Su estreno universitario se produjo en la Division III, donde fue campeón y Novato del Año con Williams College antes de ser transferido a Michigan, donde ya destacó como tirador a nivel nacional: mejor triplista (45%) y Mejor Sexto Hombre de la Big Ten en 2018, año en el que los Wolverines pelearon el título a Villanova (y perdieron) en San Antonio. Para muchos, ahí parecía acabar un camino bajo los grandes focos que sin embargo no había hecho más que empezar para un alero de 2,01 que se ganó su sitio, y un contrato de jugador importante, en una NBA que no parecía destinada para él.

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