Anécdotas que influyeron en Don Luis Aparicio a tener una brillante carrera y llegar al Salón de la Fama


Cuando se habla de Luis Aparicio es inevitable pensar en Maracaibo y
en e4l Estado Zulia. Nuestro único miembro del Salón de la Fama del
béisbol de Las Grandes Ligas ha llevado a lo más alto el nombre de
nuestra Ciudad y nuestra región y es sin duda, uno de los hijos más
ilustres de la Capital Zuliana.

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Desde su inclusión en el templo de los inmortales de Cooperstow,
en Nueva York, el 12 de agosto de 1.984 han sido innumerables los
reconocimientos para este ejemplar deportista venezolano cuyo legado
va mucho más allá de lo realizado dentro de los diamantes del béisbol
de Venezuela, del Caribe u de los Estados Unidos.


Quizás el máximo reconocimiento que podemos otorgarle a
nuestro gran Don Luis Aparicio es seguir ese ejemplo que ha dado como
ciudadano, ese que lo ayudó a recorrer su camino con éxito, ese que lo
ayudo a formar una familia llena de unos valores fundamentales que ha
ido transmitiendo de generación en generación para bien de nuestra
ciudadanía.


Don Luis Aparicio es el ejemplo fiel de que con lucha, entrega y
sacrificio, constancia y dedicación, todas la metas son alcanzables, y ese
es el modelo que debemos seguir para construir esa Venezuela de bien,
plagada de ciudadanos ejemplares, y que permitan recuperar ese
respeto y esos valores que se han difundido en nuestra sociedad actual.


Por esa razón, es preponderante no solo los Marabinos y loa
Zulianos, si no todos los venezolanos sigamos ese modelo de vida que
es nuestro gran Don Luis Aparicio para crear una Venezuela posible que
todos anhelamos.

Nació el heredero del Grande


El 29 de abril de 1.934 en la parroquia Santa Lucia de la ciudad de
Maracaibo estado Zulia Doña Herminia Montiel dio a luz a su primer
hijo con Luis Aparicio Ortega el Grande, quien no conoció a su hijo si no
hasta tres meses después que termino sus compromisos en Santo
Domingo.


Descubriendo la pasión por el béisbol


En 1.939 de niño fue mascota del equipo de su padre y su tío
Gavilanes junto a su primo Ernesto Aparicio Jr.


Lo primero que jugo Don Luis Aparicio de niño fue fútbol con el
Club Guaraní, hasta que un día le dieron una patada (esto no es para
mí).


A finales de 1.946 su padre fue a jugar con los Sabios de Vargas u se
llevó a su familia a Caracas y Don Luis vivía con su tía Isabel y estudiaba
sexto grado ella hacia pepitas de leche y tenía que venderlas, pero los
fines de semanas se perdía para jugar pelota en San Agustín.


Con el Valdespino dio sus primeros pasos en el béisbol
organizado, pero también se la metió la idea de practicar otra disciplina
que no le agradaba a su padre.


Cuando tenía como 12 o 13 años pensó en ser Jockey se mantenía
en el hipódromo porque era amigo de Gustavo Ávila, pero tenía que
pasar mucha hambre y no fue a Caracas a pasar hambre u eso no ere
para Don Luis lo mío era el béisbol.


El Grande ayudo a desarrollar el joven en el Estadio de la
Cervecería Caracas donde bateaba Rolling antes de cada juego con los
Sabios de Vargas.

Regreso a Maracaibo a estudiar bachillerato en el liceo Baralt el
cual tenía in equipo de béisbol, todos los días tenía que hacer las tareas
y en las tardes jugaba pelotica de goma, también cazar iguanas, lapas,
pescar eso era lo que le gustaba hacer, pero nada era más placentero
que jugar béisbol eso lo llevaba en la sangre don Luis.


También jugaba béisbol con una pelotica de tenis que costaba un
real.


Ya en esa época, Luis Aparicio levantaba admiración entre sus
compañeros de estudios, quienes lo rodeaban en el patio para ver sus
hábiles manos y sus acrobacias con la pelota.


Ya descubierta lo que quería, que era jugar béisbol


Sus destrezas las siguió puliendo en los equipos Happy Hit, Garaje
La Principal y La Deportiva, categoría Clase B con 17 años.


Luis Aparicio también participo en los equipos Policía de
Maracaibo Clase A y Gavilanes Jr. En la categoría doble A en 1.952,
luego se uniformó con Policía de Casacas.


Formo parte de la selección nacional que disputaría el mundial
amateur en Caracas del 12 de septiembre al 9 de octubre de 1.953
jugando tercera base, también se lució jugando en segunda base
primera y los jardines.


Luis Aparicio siguió su camino hacia Cardenales de Carora de
Antonio Herrera Gutiérrez ese fue su último equipo antes de dar el
paso al profesional. Fue cuando su tío Ernesto viajo desde Maracaibo a
Carora porque necesitaba un campo corto con buena defensa para su
equipo Gavilanes.

El buen consejo de su padre Luis el Grade


Llego a Maracaibo y hablo con su mamá que quería ser
profesional y su madre asombrada le pregunto que se abandonaría sus
estudios y su padre no dijo nada solo un consejo si vas a hacer un
jugador profesional no seas nunca segundo de nadie, tienes que ser el
mejor.


El día de la Chinita


El 18 noviembre de 1.953 era un día muy especial no solo para los
Aparicio si no para la ciudad se retiraba Luis Aparicio Ortega el Grande y
hacia se debut su hijo Luis Aparicio Montiel en el estadio Olímpico de
Maracaibo conocido actualmente como Alejandro Borges a casa llena y
también que nacería la rivalidad entre Gavilanes y Pastora de ese juego
comenzaba el camino del mejor pelotero del béisbol en Venezuela.


Ese día de la chinita Gavilanes le tocaba jugar de visitante por tal
motivo fue el bate y no el guante que le entrego Luis Aparicio Ortega el
Grande a su hijo Luis Aparicio Montiel, un emotivo momento que la
fanaticada llena de aplausos por varios minutos el estadio.


Antes de ese gesto de la estrega del bate Luis el Grande poso con
su hijo entregándole el guante en un acto sencillo pero simbólico.


Ya en esa época era conocido por los medios impresos,acompañaba a su mamá el mercado y unos fanáticos lo reconocieron y
comentaron entre ellos nos calamos 30 años al padre y ahora tenemos
que lidiar con el hijo eran de su archí rival el Pastora.


Kriss manager del Gavilanes vio el Luisito un diamante en bruto y
no dudo en recomendarlo a los Indios de Cleveland el cual trabajaba en
esa organización en los Estados Unidos como coach.

En marzo de 1.954 los Indios tenían en sus manos la prioridad
para hacerse con los servicios de Aparicio en los Estados Unidos pero
un gringo llamado Hank Geemberg entonces Gerente General y coduelo
lo los Indios junto a Bill Veeck dijo que era muy bajito para jugar
béisbol.


Kress le iba a conseguir un bono de 8.500 dólares o algo así, le
pidieron todas sus hazañas y credenciales pero Greemberg lo que digo
fue (no, está muy chiquito para Las Grandes Ligas).
De hecho, en primera instancia los Indios habían autorizado
otorgarle un bono de 10.500 dólares al zuliano, pero Greemberg
intervino.


Allí apareció Alfonzo (Chco) Carrasquel


Carrasquel era el campo corto de los Medias Blancas de Chicago
desde el año 1.950 y liego de enterarse de lo que paso con los Indios
comenzó una buena amistad con Aparicio y prometió comunicarse con
la Gerencia de los patiblancos para entrar en conversación con el
equipo y llegar a un acuerdo contractual.


Carrasquel alerto a Luis Aparicio antes de viajar a los Spring
Training de los Medias Blancas en Florida que estuvieran pendiente del
teléfono para conocer los resultados de sus gestiones con Frank Lane
gerente general de los patiblancos.


El 28 de marzo el acuerdo era casi un hecho.
El 30 de marzo el acuerdo ya estaba concretado y Luis Aparicio
viajo a Caracas para firmar el acuerdo con Pablo Morales Scout de
Medias Blancas en Venezuela y dueño de los Leones del Caracas, ya era
un hecho jugador contratado de los Medias Blancas de Chicago.

La última oferta de la tribu fue darle pasaje de ida y vuelta y darle
viáticos durante 20 días que lo querían tener bajo observación en su
campo de entrenamiento en Daytona Becah, para decidir si lo
firmarían.


El primer viaje al éxito


Luis Aparicio viaja a los Estados Unidos superando muchas
dificultades de la época, como de idioma, costumbres, gastronómica un
país donde el racismo era muy arraigado en la cultura estadounidense y
otras más, pero esas dificultades no impidieron que comenzara a
escribir las primeras páginas de una exitosa carrera en el mejor béisbol
del Mundo.


Al llegar a Miami después de un viaje de 6 horas con escala en
Cuba no tenía todos los documentos y permaneció en un hotel por
varios días mientras los Medias Blancas resolvieran todos los problemas
de documento que requería para poder iniciar los entrenamientos de
cara a su primera temporada en los Estados Unidos, no podía salir de la
habitación hasta después de unos días que la organización pudo
solventar los problemas de pasaporte.


Inmediatamente comenzó a escribir la historia que se propuso
alcanza, su sueño de ser una súper estrella como su ídolo Alfonso
“Chico” Carrasquel.


Carrasquel tuvo involucrado en la carrera de Luis Aparicio toda la
vida él se hizo cargo de mi al llegar a Tampa fue como un padre, cuando
fui a los entrenamientos de Grandes Ligas estábamos en el mismo
Clubhouse y todos en el equipo vieron mi amistad con el Chico que era
como un protector o un padre, siempre Aparicio bajaba primero de la
habitación para esperarlo y desayunar juntos para luego desplazarnos a
los entrenamientos hizo que la adaptación fuera más fácil.

Luis Aparicio anclo en Waterloo para cumplir su primera campaña
en los Estados Unidos, se tenía, que defender solo, sin conocer el
idioma y con su guante y bate como su mejor traductor, cuando les
tocaba viajar a otras ciudades en autobús los jugadores de color le
pedían que les comprara comida ya que en el restaurante no permitían
gente de color y quedaba indignado por que en Venezuela no existía el
racismo.


Los Ángeles protectores


Luis Aparicio defendía el campo corto de los Halcones Negros y
un día consiguió un apoyo inesperado que le ayudaría a pasar mejor sus
días en el norte, después de cada entrenamiento varios de los
jugadores íbamos a un restaurante que estaba cerca del estadio a
comer ya que la comida estaba siempre lista solo agarraba los platos y
se sentaba a comer, uno de esos días estaba comiendo y había una
pareja de adultos allí y se dieron cuenta que tenía problemas para
ordenar la comida se acercaron y me invitaron a su casa y luego me
regresaron al hotel, ellos se encantaron tanto con Aparicio que lo
llevaron a vivir con ellos.


Ellos eran como unos Ángeles que bajaron del cielo, lo ayudaron
con el idioma ya que si no hablaba inglés no podía jugar en Grandes
Ligas y ese era su sueño, lo buscaban después de cada practica y
cuando el equipo viajaba lo esperaban de regreso en la estación para
llevarlo a casa.


En su primer año Aparicio terminaría su primer año en el norte
con solido promedio de .282 gracias a 110 hits en 390 turnos con 18
dobles, 4 triples y 4 jonrones.


Luego de finalizar su primera campaña no dejaba de pensar en su
tierra y rápidamente regresaría a Venezuela para uniformarse con los

Leones del Caracas y seguir su preparación para llegar a su objetivo que
era Las Grandes Ligas.


Segunda campaña en el norte


Mentalizado en su principal sueño, en la primavera marzo del año
1955 viaja a Florida para iniciar su segunda campaña en el norte, luego
de su excelente campaña es ascendido a Doble A para jugar con los
Chickaws de Memphis no sin antes enseñar sus habilidades en los
entrenamientos de los Medias Blancas de chicago.


Mientras luchaba por alcanzar su sueño tuvo un momento de
debilidad y nostalgia de regresar a Maracaibo sin pene ni gloria y fue
cuando Alfonso “Chico Carrasquel hablo con el.


No firmaste Pregunto Carrasquel, no querías ser como tu padre,
no querías ser como yo.

Claro respondió Aparicio tímidamente.
Pues te tienes que quedar le dijo “El Chico”.
Seguimos con los juegos de exhibición y hablando mucho hasta
que un día pasamos por Memphis y me dijo aquí nos separamos tú te
quedas y yo sigo, las palabras de Carrasquel eran mágicas por que
desapareció la nostalgia.


Ese año el Zuliano demostró en la Liga del sur que ya estaba listo
para jugar en Grandes Ligas.


En 150 juegos dejo un sólido promedio de .273 154 hit en 564
turnos con 24 dobles, 3 triples y 4 jonrones dando muestra de su
principal arma ofensiva al totalizar 48 bases robadas la máxima
cantidad en rodo el circuito, además con el guante siguió deslumbrando
y encabezo la liga en outs realizados con 314, asistencias con 433 y
lances con 791.

Ya el prospecto Zuliano no tenía nada que demostrar en las
menores. Su lugar estaba en el equipo grande de los Medias Blancas de
Chicago, su debut estaba cerca al igual que el final de su ídolo en el
Club.


El cambio de una maquina por otra


El 25 de octubre de 1955 llego el fin de la carrera de Alfonso
“Chico” Carrasquel con los Medias Blancas de Chicago. Ese día enviado
al Chico junto con el jardinero central Jin Busby a los Indios de
Cleveland a cambio del también jardinero central Larry Doby el primer
jugador de color en la Liga Americana.


El movimiento creo mucha polémica en los medios ya que
Carrasquel era uno de sus mejores torpederos de las Mayores desde
1950.
Pregunto un periodista a Frank Lane gerente general de los
Medias Blancas (necesitas una máquina para reemplazar al Chico).


Lane respondió si eso es precisamente lo que tengo una máquina
y su nombre es Luis Aparicio.


El día del debut llego y frente a su mentor e ídolo “El Chico”


Aparicio sabía que tenía un cupo en el roster del equipo grande de

los Medias Blancas de Chicago para el inicio de la temporada regular
pautado para el 17 de abril de 1956 pero aun no le habían anunciado
que sería el campocorto regular de los patiblancos el heredero del
“Chico”.


Llegamos a Chicago y cuando me vi en el Comiskey Park y vi mi
nombre en la camiseta con el número 11 la emoción fue indescriptible.

Al igual que su debut como profesional en el año 1953 el día de la
Chinita este debut no iba a ser distinto porque era frente a los Indios de
Cleveland y de frente estaba si ídolo “El Chico” .


Los Indios visitan el Comisky Park sonde Carrasquel se reunió con
su alumno más privilegiado.


Pues “Little Louie”, como lo apodaron en Chicago, pasó en dos
años y medio de ser un muchacho que no había jugado Doble A en
Venezuela, al flamante Novato del Año de Las Grandes Ligas. En el
juego inicial de los Medias Blancas en 1956, frente a los Indios de
Cleveland, Luis Ernesto Aparicio Montiel saltó al terreno de juego y se
convirtió en el sexto venezolano en llegar a la Major League Baseball.
Su primer imparable lo conectó ese mismo día.


Era el día inaugural de la temporada, campaña que concluiría con
la designación del zuliano como Novato del Año de la Liga Americana, lo
que lo convirtió en el primer latino en recibir tal distinción en la historia
de la Major League Baseball (MLB).


Cuando la temporada de 1956 finalizó, tanto Luis Aparicio como Frank
Robinson recibieron la distinción de Novato del Año de la Liga
Americana y de la Liga Nacional, respectivamente. Años después,
ambos serían exaltados al templo de los inmortales.


¿Estaban equivocadas las miradas de Aparicio “El Grande”, José
Antonio Casanova, Hank Greenberg, Alfonso Carrasquel, Luman Harris,
Frank Lane y Chuck Comiskye?, ¿tenía condiciones Luis Ernesto? Pues
“Little Louie”, como lo apodaron en Chicago, pasó en dos años y medio
de ser un muchacho que no había jugado Doble A en Venezuela, al
flamante Novato del Año de Las Grandes Ligas.


En su primer año de novato en Grandes Ligas terminaría con: 152 juegos, 543 veces al bate, 99 carreras anotadas, 152 hits, 56 carreras
empujadas y .256 de promedio.


El segundo año en Grandes Ligas “La Consagración”


En la primavera de 1957 Luis Aparicio llego al campamento
primaveral de los Medias Blancas de Chicago con la tranquilidad de
haber cumplido en su primer año en las Mayores, pero nunca confiado
en tener un puesto seguro en el roster.


Lo más difícil era el Spring Training, si creías que tenías el puesto
asegurado estas equivocado, quien podía afirmar que la temporada no
había sido casualidad, por eso Aparicio nunca bajo la guardia y siguió
trabajado para progresar en su juego especialmente en sus dos grandes
virtudes el guante y la velocidad.


En 1957 lidero la Liga Americana en asistencias (449), en lances
(715), y porcentajes de fildeo (972) y sumo su segunda corona de bases
robadas con 21, pero fue en 1958 que comenzó su consagración.


En 1958 fue llamado el primero de 13 huegos de Estrellas y el
primero de 9 guantes de Oro de manera consecutivas, manteniendo el
dominio en los principales renglones ofensivos para un campocorto.
Pero, aunque individualmente ya empezaba a brillar con luz propia aun
le faltaba sobresalir en lo colectivo.


Tanto 1957 como 1958 los Medias Blancas de Chicago se quedaron
cortos para conseguir el banderín de la Liga Americana quedando
rezagados con los poderosos Yankees de Nueva York que los supero con
8 y 10 juegos de diferencia respectivamente.


Durante esa época los Patiblancos tenían una rivalidad con los
poderosos Yankees todos los equipos querían ganarles. Ellos tenían a
Mickey Mantle, Whitey Ford, Yogi Berra un gran equipo lo que para
todo Chicago fue una gran satisfacción finalmente vencerlos en 1959.

Convirtió el robo en un arte – 1956-1964


Aparicio se estafó 506 almohadillas, alcanzando un tope personal de 57
en 1964. Ése fue su último de nueve años seguidos liderando la Liga
Americana en robos. Fue tan efectivo que cuando daba un sencillo y
luego se robaba la segunda, se le conocía como “un doble a lo
Aparicio”. 

Luis Aparicio fue el motor principal de ese conjunto luego de
estafar 56 almohadillas, cifra que superaba incluso a 10 equipos en
Grandes Ligas un dolor de cabeza para los pícheres rivales, esa fie la
primera de tres campañas consecutivas con 50 o más bases robadas algo
que nadie conseguía desde Ty Cobb que lo logro desde 1915 a 1917.


Luis Aparicio se estafaba el 49.5% del Club y cada vez que esta en
base los fanáticos de todo el estadio gritaban Go Go Go pidiendo que
saliera al robo nos llamaban los Go Go Go Sox.

Serie Mundial de 1959 la primera de Luis Aparicio


El 1 de octubre daba inicio al primer juego de Aparicio en el
clásico de otoño uno de sus sueños al llegar al norte, en ese primer juego
Luisito se fie de 5-0 pero asombrado con su buena defensa y las jugadas
acrobáticas los patiblancos se impusieron a los Dodgers 11-0.


El 2 de octubre en el segundo juego llego el primer hit del Zuliano
en una serie Mundial en el primer turno bateo un doble, pero su equipo
cayó ante los Dodgers 4-3.


EL 4 de octubre en el tercer juego los Dodgers recibían en Los
Ángeles a los Medias Blancas donde vencieron los Californianos 1-3.

El 5 de octubre en el cuarto juego los patiblancos pudieron fabricar
4 carrera contra 5 de los Dosgers y la serie se ponía 3-1 a favor de Los
Ángeles,


El 6 de octubre los de Chicago estaban obligados a ganar si querían
regresar la serie a Chicago y cumplieron al ganar por la mínima 1-0.
El 8 de octubre los Dodgers ganaron la serie mundial al imponerse
a los Medias Blancas en el 6 juego 9 carreras por 3 y titularse
Campeones de la serie Mundial 4 juegos a 2 sobre los Medias Blancas.

Pónganle un anillo – 1959, 1966


Aparicio se quedó corto del título de Serie Mundial en 1959 con
los “Go-Go” White Sox, perdiendo en el Clásico de Otoño ante los
Dodgers en seis juegos. Pero fue de gran importancia para los Orioles de
Baltimore, que lo adquirieron en un canje de seis jugadores antes de
la temporada de 1963.


En 1966, Aparicio sumó 182 imparables, igualando al ganador de
la Triple Corona y compañero de equipo, Frank Robinson, por la
segunda mayor cantidad en la Americana. Los Orioles ganaron el
banderín del Joven Circuito y luego vencieron a los campeones
defensores Dodgers en cuatro juegos para ganar de manera sorpresiva la
Serie Mundial. 


Regreso a casa – 1968


El oriundo de Maracaibo regresó a los Medias Blancas en un cambio de
cinco jugadores antes de la temporada de 1968. Aplicando las métricas
modernas, Aparicio era un talento que trascendía los tiempos. Fue el
líder de los torpederos de la Americana en alcance entre 1968 y 1969.

Efectivo en el plato – 1970


Aunque estaba cerca del final de su carrera, nadie hubiese imaginado
que Aparicio tendría la producción que tuvo ese año. Quedó en el cuarto
lugar de la Liga Americana con un promedio de .313 y tuvo 86 anotadas.
Fue lo suficientemente bueno para quedar de 12mo en la votación para
Jugador Más Valioso de la Liga Americana, a pesar de que Chicago
terminó en el sótano. 


Definió la durabilidad – 1956-1971


Aparicio acumuló 16 sólidas temporadas consecutivas con al menos 500
visitas al plato, reflejando su valor en la alineación. Un dato
impresionante; nunca defendió otra posición que no fuera la del campo
corto.

 
La llegada de Luis Aparicio a los Medias Rojas de Boston.


Luego de la  temporada del Sueño Imposible, los Medias Rojas tuvieron
tres campañas entre el tercer y el cuarto puesto de la Liga Americana y
después de la división este. Además de las lesiones de Tony Conigliaro y
Jim Lonborg, el equipo tenía dificultades en la tercera base; en 1970 el
tercera base regular había sido George Scott, un primera base natural,
por ese motivo realizaron un cambio con los Medias Blancas de
Chicago, con el objetivo de traer a Luis Aparicio para jugar en las
paradas cortas mientras Rico Petrocelli pasaba a la antesala. Aparicio
venía de su mejor temporada con el madero al batear para .313.


El 10 de abril ante Steve Hargan y los Indios de Cleveland en el
Cleveland Stadium, Aparicio participó en un dobleplay en el cual Graig
Nettles rodó la pelota por primera base, donde George Scott tomó la
esférica y la pasó a Aparicio para el out en segunda base, y el
campocorto lanzó al pitcher Karl Koonce para completar la jugada.
Luego Vada Pinson sencilleó a la derecha y Ray Fosse sacudió
cuadrangular para adelantar a los Indios 2-0 en el cierre del primer
inning.

En la apertura del segundo episodio, Rico Petrocelli, negoció boleto,
Scott sencilleó a la izquierda, Duane Josephson remolcó a Petrocelli con
sencillo a la izquierda; Billy Conigliaro elevó al jardín central. Doug
Griffin elevó a la derecha; Koonce negoció boleto, Aparicio despachó
jonrón con las bases llenas para poner adelante a los Medias Rojas 5-2.


En el cierre de esa entrada, John Lowenstein negoció boleto, Eddie León
lo arrimó a la intermedia mediante  sencillo a la derecha, Charlie
Bradford se poncho. Ted Uhlaender emergió por Hargan y descargó
doble a la derecha para remolcar a Lowenstein y llevar a León hasta la
antesala. Ken Brett relevó a Koonce. Brown roleteó por las paradas
cortas y Aparicio ejecutó su primera asistencia del juego al hacer el out
en primera, mientras León anotaba y Uhlaender pasaba a la antesala en
jugada de selección. Brett realizó una lanzamiento descontrolado y
Uhlaender anotó la carrera que igualaba la pizarra 5-5. Graig Nettles
elevó a la derecha.


Para la parte baja del cuarto inning Brett boleó de manera consecutiva a
Lowenstein, Léon y Bradford. Luego ponchó a Camilo Pascual quien
había relevado a Hargan en el inning anterior. Brown despachó doble a
la izquierda para remolcar a Lowenstein y León, mientras Bradford se
estacionaba en tercera base. Nettles se embasó en jugada de selección
mientras Bradford anotaba y Brown pasaba a la antesala. Pinson elevó al
campocorto y Aparicio capturó la pelota. Fosse forzó a Nettles en la
intermedia de Aparicio al camarero Doug Griffin. Indios 8 – Medias
Rojas 5.


En el cierre del quinto inning Ken Harrelson abrió con sencillo a la
derecha; Lowenstein ejecutó el toque de sacrificio de pitcher a primera;
León remolcó a Harrelson mediante sencillo a la derecha; Bradford
negoció boleto; Pascual adelantó a los corredores con toque de sacrificio
de tercera a segunda base; Brown remolcó a León y Bradford con
sencillo a la izquierda. Bill Lee reemplazó a Josephson mientras
relevaba a Brett; Don Pavletich sustituyó a Brett mientras usaba los

aperos de receptor. Nettles y Pinson negociaron boletos; Fosse entregó el
último out de campocorto a primera base. Indios 11- Medias Rojas 5.

En la parte alta del sexto inning, Billy Conigliaro y Griffin se
poncharon; Pavletich sencilleó a la izquierda; Aparicio y Smith
negociaron boletos. Austin releva a Pascual; Yastrzemski remolcó a
Aparicio y Pavletich, mientras Smith llegaba a segunda base. Colbert
releva a Austin. Petrocelli sencillea a la derecha; Smith anota y
Yastrzemski pasa a la antesala. Scott se poncha. Indios 11- Medias Rojas
8.


En el cierre del séptimo inning Joe Lahoud emergió por Lee y falló con
elevado al centro. Conigliaro despachó doble a la izquierda. Griffin la
rodó por la intermedia y Conigliaro avanzó hasta la antesala. Pavletich
negoció boleto. Aparicio remolcó a Conigliaro y Pavletich con doble a la
derecha. Indios 11 – Medias Rojas 10.


A pesar de la derrota, Aparicio  había aclarado desde el principio que la
negociación donde lo adquirieron, estaba muy bien justificada. Ese día
bateó de 5-2 con par de anotadas y 6 carreras impulsadas, mientras
que al campo ejecutó cuatro asistencias, dos outs y un dobleplay (3-6-
1) (de primera base a campocorto a pitcher).

Sinónimo del campo corto – 1956-1973


Aparicio participó en 2,583 juegos en el campo corto, líder histórico
hasta que fue eclipsado por su compatriota Omar Vizquel en el 2008. El
padre de Aparicio y uno de sus tíos lo formaron con dedicación y
durabilidad, algo que demostró Luis al disputar más de 150 juegos en
ocho temporadas diferentes.

Luis Aparicio fue un pionero para algunos y un ganador para otros.


El venezolano se estableció como el campocorto por excelencia. Fue
hábil con el guante y con una ofensiva más que aceptable, siendo una
pieza clave de sus equipos a lo largo de sus 18 temporadas en las
Mayores.


Números ofensivos de Luis Aparicio en 18 años en MLB


Juegos 2.601
Apariciones al Bate 10.230
Carreras Anotadas 1.335
Hits 2.677
2B 394
3B 92
HR 83
Carreras Impulsadas 791
Bases Robadas 506
Cogido Robando 136
Bases por Bola 736
Promedio .262
SLG .343
OPS 653

Números defensivos de Luis Aparicio en 18 años en MLB


Juegos Comenzados 2.539
Asistencias 8.016
Errores 366
Doble Plays 1.553
Novato del año 1.956
Juegos de Estrellas 13
Guantes de Oro 9
Series Mundial ganadas 1.966 Orioles de Baltimore
Salón de la Fama 1.984

Victoria para Venezuela – 1984


Aparicio abrió las puertas de Cooperstown por primera vez para su país,
siendo el primer venezolano en ser exaltado al Salón de la Fama. Lo
logró en su sexto año de elegibilidad, gracias a impresionantes
credenciales, incluyendo nueve Guantes de Oro y 13 convocaciones al
Juego de Estrellas.

Leyenda viviente – siglo 21 


Aparicio fue parte de un grupo de estrellas internacionales que fue
homenajeado en el Juego de Estrellas del 2001. Junto al
puertorriqueño Orlando “Peruchín” Cepeda, el dominicano Juan
Marichal, el cubano Tany Pérez y el canadiense Ferguson Jenkins,
Aparicio realizó uno de los lanzamientos ceremoniales.

Nunca olvidar – 2005


Aparicio también hizo el primer lanzamiento previo al Juego 1 de la
Serie Mundial del 2005 –el primer Clásico de Otoño para los Medias
Blancas desde que el venezolano defendía las paradas cortas.
Escrito por: Hender “Vivo” González

Escrito por:

Hender «Vivo» González